
Pocas cosas puedo decir de esta ciudad aunque la haya visitado. Malas, ninguna. Fueron unos días en los que solo estábamos nosotras, nos daba igual cuantas cosas nos hubiéramos dicho o hecho, daba igual todo, por que lo malo lo habíamos dejado en España. En ese viaje olvidamos nuestras diferencias y eso hizo que fuera especial a la vez que genial y diferente.
En ese viaje me uní como nunca lo había hecho a una persona, la que se convirtió en mi mejor amiga y lo sigue siendo. Por eso, a pesar de no recordar el museo del Louvre con claridad o la Torre Eiffel en todo su esplendor, recuerdo perfectamente lo que ese viaje supuso para todas, para mí. Mi mejor amiga se iba a ir a kilómetros de mí a vivir y por eso, esos días compartimos todo lo que no habíamos hecho en los años que nos conocíamos.