martes, 24 de septiembre de 2013

Que la oruga te acompañe

Hace unos días escribía sobre el 1er concierto de Mcfly al que fui, y ahora vuelvo para contaros como ha sido este último, el de su décimo aniversario, que como su nombre indica, iba a ser increíble.


Empezaba bastante pronto nuestra aventura, muy pronto, con apenas 3 horas de sueño encima nos plantamos en Bristol a las 8 de la mañana, con un frío que en Valencia no hacía y  allí teníamos que coger un bus que nos llevaría hasta Londres, esa ciudad que hemos acabado odiando. Pero el bus era lo importante, queríamos dormir y esa era nuestra única oportunidad de hacerlo.
Se puede decir que el viaje empezó a torcerse en ese momento, con unos asientos que tenían un olor peculiar, pero no tardamos mucho en buscar otros y por fin dormir, a pesar del frío, la música alta o las mujeres pesadas.

Siguiente parada, Londres, donde nos esperaba Noemi y una pequeña lluvia que a pesar de todo no consiguió que sacáramos el paraguas. Llegamos al hotel, una habitación que no era la que queríamos (no tenía las escaleras tan esperadas) pero tenía mantas de pumas (OH SI), espacio solo había el justo y necesario y mejor si ignoramos la zona del baño. Ese fue nuestro zulo durante 3 días, no podíamos quejarnos porque teníamos nevera, microondas y wi-fi. BENDITO WI-FI.

La hora del concierto se acercaba y nosotras estábamos tranquilas, más tranquilas que de normal, de hecho necesitamos un “momento motivación pre-concierto” que la verdad es que nos animó. Y al fin nos pusimos en camino hacia el Royal Albert Hall, que sin saberlo iba a ser nuestra 2ª casa ya que pasamos más tiempo allí que en otra parte.

Del sitio, sobran las palabras. IMPRESIONANTE, claro, lo comparas con los sitios a los que hemos ido de conciertos y no tiene nada que ver, eso era algo totalmente diferente.
Íbamos con tiempo ( lo que tiene no hacer cola hehe) así que decidimos entrar y cotillear un poco el merch para ver si por una vez habían hecho algo bonito pero no, no nos sorprendieron en absoluto aunque sí que compramos algo, el libro, el precioso libro de Mcfly que nada más abrirlo hizo que lo compráramos.
Una cosa era imaginar que estabas lejos y otra muy diferente llegar y ver que estábamos en la última fila, no era lo mejor pero tampoco podíamos quejarnos, estábamos allí y eso era lo que importaba.



Del concierto puedo decir muchas cosas, describir cada canción, lo que sentía en cada una, las expresiones, gritos y miradas pero prefiero no aburriros tanto. Fue demasiado perfecto, nunca pensé que podría ser tan genial. Cantaron canciones que pensé que nunca escucharía ( que mejor ejemplo que Saturday Night o Little Joana), nos sorprendieron por todas partes, desde Tom con su fantástica canción que saco risas y lloros, hasta Dougie tocando el órgano, pero lo mejor, lo mejor de todo sin duda alguna fue MCBUSTED. Algo imaginábamos la verdad, era por lo que estábamos “rezando” día y noche pero lo que hicieron fue algo asombroso, hicieron que volviéramos a estar en plena adolescencia, consiguieron hacernos llorar de una manera casi exagerada, en ese momento entendí cuando dicen “me tiemblan las piernas” porque juro que si no hubiera tenido una silla delante me hubiese caído al suelo. Son 2 grupos que de una forma u otra tienen mucho que ver en nuestra vida, si no fuera por uno, el otro no se hubiera formado, si no fuera por esas personas, por la amistad que les une seguramente nunca hubiéramos cumplido el sueño de verles actuar. Si ya individualmente esas 6 personas son excepcionales, júntalas en un escenario y verás lo que sucede, sucede MCBUSTED, el sueño de toda fangirl hecho realidad.



Por desgracia, aunque largo, se nos hizo corto. No queríamos irnos y eso se notó cuando casi nos quedamos solas dentro del teatro. Luego, como siempre, decidimos pasar un poco más frío y esperar casi 2 horas a ver si salían, cosa que no, no sucedió.

Los otro 2 días se pueden resumir en, madrugar, pegarnos por ver quien se ducha la última, foto metro, andar, fotos grupales, andar, fotos individuales, andar, comer, quejarnos de que odiamos Londres, casi morir atropelladas, buscar papeleras, gritar “WAT” en cualquier ocasión, ver chicos guapos, stalkear chicos guapos, soñar con chicos guapos, volver a intentar ver a Mcfly. Y aquí abro paréntesis. FIESTA EN CAMDEM. Aunque el cansancio podía con nosotras la fiesta no podía faltar y cumplimos, cumplimos demasiado. “A las 12 en casa” dijimos, a las 5 llegamos y gracias al clon de Danny Jones. Una noche rara, música… rara, bebida mala, chicos… guapos, ingleses pesados, pogos que se nos fueron de las manos y un “THIS IS THE MOMENT” brutalísimo.


Y para acabar el viaje tan espléndido, dormir en el aeropuerto, en sillas que aunque parezcan cómodas, no lo son en absoluto y como no, con nuestro inseparable amigo el aire acondicionado.

Puede que no haya sido el viaje que todas esperábamos, puede que el karma no se portase de todo bien con nosotras y también puede que odiemos Londres, pero os digo una cosa orugas, si lo pensáis, ha sido un viaje único. Está claro que cada viaje es diferente, pero este mas. Exceptuando lo de Mcfly ( y otros famosos que no han aparecido ni de casualidad) ha sido un GRAN viaje, lleno de MUCHAS risas y momentazos, y en las fotos se pueden ver. Un viaje que no ha sido como otros ya que el concierto ha sido lo primero y lo otro ha venido después pero vuelvo a repetir, inolvidable, cada momento, risa y foto, no lo cambiaría.


Habéis sido unas muy buenas compañeras de viaje y espero repetirlo algún día, las orugas se tienen que juntar, aun nos quedan muchas fotómetro que hacernos.



No hay comentarios:

Publicar un comentario