Hace unos días escribía sobre el 1er concierto de Mcfly al
que fui, y ahora vuelvo para contaros como ha sido este último, el de su décimo
aniversario, que como su nombre indica, iba a ser increíble.
Empezaba bastante pronto nuestra aventura, muy pronto, con
apenas 3 horas de sueño encima nos plantamos en Bristol a las 8 de la mañana,
con un frío que en Valencia no hacía y allí
teníamos que coger un bus que nos llevaría hasta Londres, esa ciudad que hemos
acabado odiando. Pero el bus era lo importante, queríamos dormir y esa era
nuestra única oportunidad de hacerlo.
Se puede decir que el viaje empezó a torcerse en ese
momento, con unos asientos que tenían un olor peculiar, pero no tardamos mucho
en buscar otros y por fin dormir, a pesar del frío, la música alta o las
mujeres pesadas.
Siguiente parada, Londres, donde nos esperaba Noemi y una
pequeña lluvia que a pesar de todo no consiguió que sacáramos el paraguas.
Llegamos al hotel, una habitación que no era la que queríamos (no tenía las escaleras
tan esperadas) pero tenía mantas de pumas (OH SI), espacio solo había el justo
y necesario y mejor si ignoramos la zona del baño. Ese fue nuestro zulo durante
3 días, no podíamos quejarnos porque teníamos nevera, microondas y wi-fi.
BENDITO WI-FI.
La hora del concierto se acercaba y nosotras estábamos
tranquilas, más tranquilas que de normal, de hecho necesitamos un “momento
motivación pre-concierto” que la verdad es que nos animó. Y al fin nos pusimos
en camino hacia el Royal Albert Hall, que sin saberlo iba a ser nuestra 2ª casa
ya que pasamos más tiempo allí que en otra parte.
Del sitio, sobran las palabras. IMPRESIONANTE, claro, lo
comparas con los sitios a los que hemos ido de conciertos y no tiene nada que
ver, eso era algo totalmente diferente.
Íbamos con tiempo ( lo que tiene no hacer cola hehe) así que
decidimos entrar y cotillear un poco el merch para ver si por una vez habían
hecho algo bonito pero no, no nos sorprendieron en absoluto aunque sí que
compramos algo, el libro, el precioso libro de Mcfly que nada más abrirlo hizo
que lo compráramos.
Una cosa era imaginar que estabas lejos y otra muy diferente
llegar y ver que estábamos en la última fila, no era lo mejor pero tampoco
podíamos quejarnos, estábamos allí y eso era lo que importaba.
Del concierto puedo decir muchas cosas, describir cada
canción, lo que sentía en cada una, las expresiones, gritos y miradas pero
prefiero no aburriros tanto. Fue demasiado perfecto, nunca pensé que podría ser
tan genial. Cantaron canciones que pensé que nunca escucharía ( que mejor
ejemplo que Saturday Night o Little Joana), nos sorprendieron por todas partes,
desde Tom con su fantástica canción que saco risas y lloros, hasta Dougie
tocando el órgano, pero lo mejor, lo mejor de todo sin duda alguna fue
MCBUSTED. Algo imaginábamos la verdad, era por lo que estábamos “rezando” día y
noche pero lo que hicieron fue algo asombroso, hicieron que volviéramos a estar
en plena adolescencia, consiguieron hacernos llorar de una manera casi
exagerada, en ese momento entendí cuando dicen “me tiemblan las piernas” porque
juro que si no hubiera tenido una silla delante me hubiese caído al suelo. Son
2 grupos que de una forma u otra tienen mucho que ver en nuestra vida, si no
fuera por uno, el otro no se hubiera formado, si no fuera por esas personas,
por la amistad que les une seguramente nunca hubiéramos cumplido el sueño de
verles actuar. Si ya individualmente esas 6 personas son excepcionales, júntalas
en un escenario y verás lo que sucede, sucede MCBUSTED, el sueño de toda
fangirl hecho realidad.
Por desgracia, aunque largo, se nos hizo corto. No queríamos
irnos y eso se notó cuando casi nos quedamos solas dentro del teatro. Luego,
como siempre, decidimos pasar un poco más frío y esperar casi 2 horas a ver si
salían, cosa que no, no sucedió.
Los otro 2 días se pueden resumir en, madrugar, pegarnos por
ver quien se ducha la última, foto metro, andar, fotos grupales, andar, fotos
individuales, andar, comer, quejarnos de que odiamos Londres, casi morir
atropelladas, buscar papeleras, gritar “WAT” en cualquier ocasión, ver chicos
guapos, stalkear chicos guapos, soñar con chicos guapos, volver a intentar ver
a Mcfly. Y aquí abro paréntesis. FIESTA EN CAMDEM. Aunque el cansancio podía
con nosotras la fiesta no podía faltar y cumplimos, cumplimos demasiado. “A las
12 en casa” dijimos, a las 5 llegamos y gracias al clon de Danny Jones. Una
noche rara, música… rara, bebida mala, chicos… guapos, ingleses pesados, pogos
que se nos fueron de las manos y un “THIS IS THE MOMENT” brutalísimo.
Y para acabar el viaje tan espléndido, dormir en el
aeropuerto, en sillas que aunque parezcan cómodas, no lo son en absoluto y como
no, con nuestro inseparable amigo el aire acondicionado.
Puede que no haya sido el viaje que todas esperábamos, puede
que el karma no se portase de todo bien con nosotras y también puede que
odiemos Londres, pero os digo una cosa orugas, si lo pensáis, ha sido un viaje
único. Está claro que cada viaje es diferente, pero este mas. Exceptuando lo de
Mcfly ( y otros famosos que no han aparecido ni de casualidad) ha sido un GRAN
viaje, lleno de MUCHAS risas y momentazos, y en las fotos se pueden ver. Un
viaje que no ha sido como otros ya que el concierto ha sido lo primero y lo
otro ha venido después pero vuelvo a repetir, inolvidable, cada momento, risa y
foto, no lo cambiaría.
Habéis sido unas muy buenas compañeras de viaje y espero
repetirlo algún día, las orugas se tienen que juntar, aun nos quedan muchas
fotómetro que hacernos.







No hay comentarios:
Publicar un comentario